faucesproject

Cambiamos de zona

Anuncios

Hasta hace unos días estuvimos trabajando, como dijimos, en el cañón de Garrucha, en Almería. Ahora nos hemos trasladado por fin al otro extremo del mar de Alborán, en concreto a la costa gaditana de la Línea, muy cerca de Gibraltar, para estudiar dos cañones: Guadiaro y la Línea.

El contexto oceanográfico en el que nos encontramos es complejo y muy interesante, ya que en esta zona se produce la mezcla del agua poco densa (poco salina) y fría que entra desde el océano Atlántico y que circula en superficie, a entre 150 y 200 m de profundidad (líneas blancas en la siguiente figura), y la más densa (más salina) y cálida del mar Mediterráneo que sale hacia el Atlántico en profundidad (líneas amarillas, verdes, azules y negras), formando una compleja red de corrientes que dan lugar a interesantes procesos oceanográficos.

Ya describimos en la anterior entrada los sistemas turbidíticos que se asocian a los dos cañones que estudiamos aquí, así que ahora revisaremos la configuración de los propios cañones algo más en detalle, a partir del perfil sísmico de la siguiente figura. En un primer vistazo, parece que estamos ante un paisaje muy agreste; no es incierto del todo, aunque debemos pensar que la escala vertical está muy exagerada respecto a la horizontal, precisamente para que nos destaquen los pequeños escalones, resaltes, etc., que nos pueden dar mucha información acerca de la dinámica y la evolución del sistema.

Así, hemos marcado varios escaloncitos como «escarpes». Se trata aquí de la morfología que queda en el terreno en un área de la que se ha desprendido, a causa de un deslizamiento, parte del material que la formaba. Es algo así como la «cicatriz» de la herida (y cicatriz es el nombre técnico que reciben precisamente estas áreas de cabecera de los deslizamientos, que deja expuesto el sustrato rocoso fresco). El material arrancado se desliza ladera abajo, hasta acumularse al pie de los escarpes (lo que hemos señalado propiamente como «deslizamiento»), y luego serán las ya descritas corrientes de turbidez las que redistribuyan este material deslizado cañón abajo, hacia zonas más profundas, a modo de «ríos submarinos».

Veis también que hemos señalado una línea como «múltiple del fondo». Si nos fijamos, nos damos cuenta de que se continúa a lo largo de buena parte del perfil, a modo de un perfil paralelo a la superficie del fondo marino. Es demasiado similar al propio fondo marino, y por ello deducimos que no se trata de una estructura geológica real, sino de un «eco» de la señal sísmica que recibimos; debemos tener cuidado siempre para que este tipo de señales no nos confundan y no hagamos interpretaciones erróneas de los datos que nos llegan.

No todo es geología

A estas alturas, suponemos que tenéis curiosidad por ver más de cerca estos fondos marinos que os estamos describiendo. Pues bien, recientemente unos investigadores han descrito en esta zona interesantes hábitats que albergan múltiples especies como las que os mostramos en las imágenes siguientes:

Especies de los cañones de la Línea y Guadiaro. A) Gorgonias (Eucinella verrucosa); B) Erizos (Centrostephanus longispinus) junto a un coral de aguas frias (Dendrophyllia cornigera); C) Crustaceos decápodos (Plesionika); D) Ofiuras (Ophiothrix sp.).
Anuncios